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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Crímen de la C/Unió (Bcn)

El Crímen de la Calle Unió en Barcelona

Este relato se desenvuelve durante año 1854 a 1855. Reinando en España Isabel II, futura madre de Alfonso XII, el cual,  nació dos años después, en 1857.  

El contexto histórico en la  España del siglo XIX

Isabel II, nacida en el año 1830, hija de Fernando VII, que a la muerte de su padre, esta bajo Regencia, asumió el trono de España, a los tres años de edad; primero como Princesa de Asturias, y posteriormente entronizada a los 13 años de edad, mientras que su madre María Cristina actuaría como regente. Por lo visto consideraron, políticos y militares, que a sus trece años ya poseía intelecto suficiente concediéndole, por ello, la mayoría de edad, claro está que por decreto. A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, María Cristina de Borbón-Dos Sicilia, su esposa, de tendencia  liberal…,, y tal como se ha señalado, asumió el gobierno de las Españas con el apoyo de los liberales, haciéndolo en nombre de su hija y futura reina, Isabel II. No obstante se generó un conflicto hereditario con su cuñado, Carlos María Isidro de Borbón, que aspiraba al trono en virtud de una pretendida vigencia de la Ley Sálica (ya derogada por Carlos IV y Fernando VII, sucesivamente) que llevaron al país a la I guerra carlista. Por ese conflicto ascendió al mando supremo del ejército Baldomero Espartero, ocupando posteriormente la jefatura del gobierno y la Regencia del Reino.
Espartero militar al fin y al cabo, pero un espadón en realidad, se rodeó de conmilitones  más afectos a su persona que a la causa liberal, lo que propició la contestación de algunos sectores, de otros militares claro, que veían en la actitud del general, Baldomero Espartero, más un proyecto de dictadura militar que un progreso hacia la democracia.  En esos años, España se hallaba sumergida en dos guerras civiles. Las derivadas de las Guerras Carlistas: la primera de 1833 a 1840; la segunda de 1846 a 1849 ambas, sin duda, empobrecieron y, envileciendo a muchos y aún era de esperar una tercera guerra civil, ya en puertas para el año 1872.  Por tanto este era un país que se arrastraba a través de la historia universal, frente a países europeos que avanzaban en todos los frentes, especialmente el industrial.
Esta situación de conflictos y guerras “Carlistas”, comenzada en contra de Isabel II, por su tío Carlos María Isidro, que reclamaba el trono de la Nación, y no aceptando a su sobrina como Reina.    
 En su reinado, Isabel II, en el año 1844 fundó la Guardia Civil, para reprimir el bandolerismo que también asolaba el país después de las guerras napoleónicas.
                                                                      
Los pronunciamientos se sucedieron desde octubre de 1841, cuando O'Donnell, alzándose en Pamplona junto a otros generales de Zaragoza y en el País Vasco, a los que se sumaron unos sublevados  civiles de corte republicano, siendo la mayoría de las algaradas en las grandes ciudades. En esa ocasión O´Donnell fue vencido y tuvo que huir a Francia. En Barcelona, en 1842, se produjo una sublevación cívica por la política algodonera en la que se enfrentaban los librecambistas y los proteccionistas, con el asalto a la Ciudadela. Los militares abandonaron la mayoría de los puestos de la ciudad y debieron refugiarse en el Castillo de Montjuích, desde donde, Espartero, ordenó que  se bombardeara la ciudad el día 3 de diciembre. A Baldomero ese hecho le costó la regencia.    

O´Donnell, vuelve e nuevo a España.
              
Desde 1853, el general O´Donnell empieza a interesarse por la política activa y en junio de 1854, al frente de un batallón de Infantería y unido al general Dulce, se levanta contra el Gobierno; éste envía al general Blaser a enfrentarse con él. El encuentro tuvo lugar en Vicálvaro y tras un combate simulado (conocido como la Vicalvarada), ambos militares se retiraron, quedando a la espera, hasta que el 7 de julio en que  se publicó el Manifiesto de Manzanares, redactado por Antonio Cánovas, Presidente del Gobierno, que atrajo a su bando a gran parte del ejército. Con el triunfo revolucionario; el turno ahora es para Espartero, de nuevo, es nombrado Presidente del Consejo de Ministros y O'Donnell ocupa la cartera de Guerra.                          
Fue, en el periodo de O´Donnell como presidente del gobierno, que el país tuvo una cierta estabilidad económica, y posicionamiento militar, que repercutió en   las posesiones de América, Filipinas, y las Marianas.  En líneas generales diremos que como Presidente de Gobierno, Leopoldo O´Donnell, inició una etapa, (¿equivocada?) en pos de obtención de prestigio internacional, que a lo largo de muchos años pasados, se había ido diluyendo. Su gobierno intentó iniciar una etapa de glorificación nacional, peregrina, con la pretensión de conseguirla mediante una serie de acciones militares y participando en guerras y trifulcas de tipo colonial, en distantes puntos del mundo.
Empezaron a darse buenas condiciones económicas en España, cosa que aprovechó el general para lanzarse en aventuras exteriores, estrechamente ligadas al expansionismo de la Francia de Napoleón III. Tomemos como ejemplo: Tropas españolas con mando militar francés invadieron en 1858-62 la Cochinchina, país conocido, posteriormente como: Indochina y más adelante Viet Nam. Al mando de las tropas españolas, en esa invasión asiática, estaba el General Palanca, procedente de Filipinas. En esa guerra colonial España participó, cumplió para, posteriormente, marcharse de ese país sin obtener beneficio alguno. Francia, en cambio, se quedó colonizando el territorio invadido (creando la Indochina francesa). O´Donnell, siguiendo la estela francesa, invadió México (1861), con el fiasco correspondiente. Esa última acción, estuvo unida al retorno temporal de la isla de Santo Domingo (de 1861 al 65) a la Corona de España. La Armada española mantuvo una guerra, llamada del Pacífico, contra Perú y Chile (1865-68). Esas acciones conducen a interpretarse como una tentativa, un tanto imperialista, en recuperar la influencia española sobre las antiguas colonias americanas, si, pero también ante las cancillerías de Europa. Se consolidaron, militarmente posiciones en África, con la toma de Tetuán, asegurándose los perímetros defensivos de los presidios de Ceuta y Melilla, y otros anejos en territorios marroquí. Continuar, ahora, ampliando dando más explicaciones sobre los motivos que tuvo O´Donnell, en cada uno de los casos descritos, es prolijo, y ahora no toca proseguir sobre ellos. Terminaron las aventuras internacionales de O´Donnell, como también la de sus sucesores, por falta de fondos económicos, principalmente, además de otros problemas de tipo político. España, sus gentes se sentirían ¿orgullosas?... ¿de todo esto?...

Contexto internacional  histórico de España a mediados del  Siglo XIX.

Respecto a España y la situación internacional en que se desenvolvía, durante los años 1854 a 1855, en las que  hubo varios acontecimientos trascendentales como: la guerra de  Crimea donde el Imperio Inglés perdió la guerra contra Rusia; recordando en la misma,  la batalla de Balaclava, con su desastrosa carga de la Brigada Ligera estrellándose contra los cañones rusos allí emplazados. Se fundó, en Londres, el periódico el Daily Telegraph. Creación de La Alianza Universal de las Uniones Cristiana de Jóvenes YMCA, la mayor y más antigua ONG del Mundo. Murió el zar Nicolás I de Rusia, y se entronizó a Alejandro II, como Zar de todas las Rusias. El 22 de abril de 1855 Isabel II sanciona la Ley en la que se decreta la fundación de la primera red electro telegráfico de España. También, en ese mismo año, la banca Rothschild interviene mayoritariamente en el accionariado fundacional de la
red nacional de ferrocarriles españoles. El 5 de marzo de este mismo año nació: Sofia Federica de Austria primera hija del emperador de Austria Francisco José, y de Sissi.  El 10 de marzo de 1855 murió Carlos María Isidro de Borbón pretendiente carlista al trono de España. Así estaban las cosas en España y en el contexto mundial.                                                                 
Posteriormente fue depuesto el anterior Jefe de Gobierno, el General Espartero, entranddo como Presidente del Consejo de Ministros el General Leopoldo O´Donnell. 

Y Cataluña... Como era en 1855 ¿?

Comenzó en Barcelona la primera huelga general que hubo en España. Los trabajadores rechazaban la instalación de máquinas automáticas textiles con las que debían de trabajar, por creer que, con ellas,  se iba a reducir el empleo. Hubo castigos desaforados contra los huelguistas, fue tremendo; 80   huelguistas fueron deportados a la isla de Cuba, a bordo de la fragata “Julia”.  El Capitán General de Cataluña, Juan Zapatero Navas, siguiendo instrucciones del Gobierno de Madrid, para tranquilizar el ambiente agresivo tuvo que prohibir la instalación de dichas máquinas. De todos modos a Espartero, esas algaradas, le habían costado Gobierno y Regencia, xe exilia. Pero… con el triunfo revolucionario, Espartero, de nuevo, es nombrado Presidente del Consejo de Ministros y O'Donnell ocupa la cartera de Guerra.   
                       
También, en ese mismo año, un guerrillero carlista al mando de 200 hombres entró por el Pirineo para levantar en armas Cataluña. Ese personaje estuvo durante un año merodeando de aquí para allá, hasta que fue derrotado huyendo a uña de caballo a Francia. Reconocer a Anselmo Clavé que fundó las primeras corales, enseñando música coral a los más humildes. También el arquitecto Ildefonso Cerdá entonces Presidente de la Diputación de Barcelona, trabajaba en la creación del famoso entramado cuadricular de calles, para el ensanche de Barcelona llamadas, el plan  Cerdá, Reconstitución, por parte  de los propietarios rurales,  del cuerpo de Somatens Armats de la  Muntanya de Catalunya, una para policía.. Se fundó la empresa Maquinista Terrestre y Marítima.
                                    
Habría que añadir a estos acontecimientos la señalada época bonancible política y económica; el empleo había aumentado, como consecuencia de la potenciación industrial, y la pujante exportación consiguiendo crear con ello riqueza económica y consumo interno. Toda esa nueva economía conducía a engendrar nuevos estamentos sociales en   las ciudades más importantes. Es decir, por una parte, se incrementa el posicionamiento de una ya conocida clase social que aumenta, añadiendo, un elevado enriquecimiento de una establecida oligarquía, para ellos, aparte sus negocios que se acrecentaban, interferían, directamente, en la política tanto estatal como local; esos caciques cultivaban el buen hacer epicúreo, sumergiéndose en las costumbres más refinadas… De otra parte comienza a aparecer una nueva clase de nuevos ricos, conformando el nacimiento, lento, de una clase media. El tercer estamento era la obrera…nacía el proletariado que tanto influirá en el devenir de los años… Las artes en general ascendían, como la pintura, la escultura, junto a la literatura,  las obras de teatro,  la ópera en particular, las publicaciones diarios y semanarios, hacían que esta sociedad disfrutaran de  manera abracadabrante de su estatus.                                                                                                                                         
A partir de 1843, en la Ciudad Condal, comenzó a utilizarse el gas ciudad con lo que se podían iluminar   calles y casas acomodadas. Barcelona apartaba,  las teas de leña embreada en las esquinas. En  hogares, de gente de elevada condición,  tenían luz de gas, y calefacción en todas las habitaciones de la casa. Las clases modestas, hasta tiempo después no tuvo la oportunidad de acomodarse a ese bien.
Cuando tuvieron acceso a esa novedad, fue por escaso tiempo ya que la electricidad se instauró en los años venideros sustituyendo al gas, para iluminación,  en todas las ciudades y su entorno. El Ayuntamiento de Barcelona se preocupó de iluminar bien el centro de la Ciudad, dejando de lado las calles más depauperadas
Ese centro en la Ciudad Condal estaba en  las confluencias de las  calles de la Unión, Hospital, Sant Pau, Nou de la Rambla,  Hospital que con  Las Ramblas, y Escudellers, lo conformaban. En ese eje se ubicaba el Gran Teatro del Liceo, el Palacio de la Virreina, el mercado de la Boquería, La Plaza Real, Palacio del Marqués de Comillas (ó Moja), la Iglesia de Belén, y el puerto  eran los lugares  más  concurridos de las vías de la Ciudad, donde la clase media alta disfrutaban de los mejores servicios que se pudieren ofrecer a familias acomodadas. Con casas de importante factura, palacios, como el de los Güell en la calle Nou de La Rambla, o como,   en la calle Unión vivía Don Guillem Areny de Plandolit con su esposa Doña Dolores Parrella  de Plandolit, baronesa de Senelles, además de sus cinco hijos, y del servicio doméstico.
Entramos ahora en nuestro relato histórico; este comienza con Don Guillem de Areny y Plandolit que era, además, sindico de Andorra pero no uno cualquiera era: el Síndico para la Nueva Reforma en el pequeño país vecino. Íntimamente relacionado con los co-príncip4es de Andorra.

Los Plandolit. Su casa.

Dicha familia tenía también casa solariega en La Seo de Urgell, que utilizaban como su segunda residencia en largas temporadas, combinadas con estancias, esporádicas, en Ordino (Andorra). Hoy en día la casa, esa población, que en la actualidad es un museo de corte romántico que puede visitarse, con  guía acompañante.
Don Guillem era  militar de carrera. Ahora retirado. Había alcanzado la graduación de coronel  de artillería. Los andorranos de posición servían armas o bien en Francia o en España. Este era el caso.                                   
En cierta ocasión a su casa de la Seo de Urgell invitó a un compañero de armas, llamado Blas de Durana el cual estaba de guarnición en los acuartelamientos en el castillo  de la referida  ciudad. Hacía varios años que no se habían visto. Sus vidas transcurrieron por diferentes senderos
En el portalón de su casa Don Guillem Areny de Plandolit, saluda cordialmente y se dirige a Blas de Durana…

La Invitación

  • -Pasa Blas, debes de estar cansado del servicio, después de ese mes de ajetreo militar en  el Castillo de la Seo…pasa, pasa…

Así saludaba Guillem de Plandolit a su amigo Blas de Durana, militar y antiguo compañero de armas, ahora de servicio al mando del contingente en el Castillo de la Seo de Urgell.
Estamos en el verano canicular. En el Pirineo durante el día el calor aprieta…Ambos visten casi igual. Trajes blancos de ralladillo azulón, y panamaes de jipi-japa,  de ala ancha, con cinta oscura alrededor de la copa del mismo.
Blas de Durana entra en la estancia principal de la casa, el servicio acude de, inmediato,  a atenderle;  le recogen el bastón y  sombrero. Durana mira con detalle a su alrededor… Don Guillem le invita a sentarse:

  • -Gracias Guillem… Me hace falta. ¿Oye quien es esa hermosa mujer, la del cuadro?..

  • -Mi esposa -responde Guillem-                                            

  • Sabía que te habías casado, pero no con esa beldad, con perdón- añade Durana- Y eso que aún no la conozco.

  • -Don Guillem sonríe-  Ahora la conocerás, espero que regrese pronto, ha ido a la iglesia a una novena, de no se a que santo.-
Guillem pide disculpas, abandonando la habitación, por unos instantes, la doncella  del servicio le requiere…
Durana a la espera anda, fisgoneando,  por la habitación, sin perder de vista el retrato de Dolores, la esposa de Plandolit.
La estancia  decorada con detalle y buen gusto, un poco fuera de lugar en esa pequeña ciudad de la provincia leridana, como es La Seo de Urgell. Las paredes cubiertas con un elegante papel pintado simulando cardos geométricamente idénticos. El mobiliario rozando el modelo imperio napoleónico. Los tapizados al gusto escocés, muy de acuerdo con la  época victoriana, de tartán, al igual que las alfombras.
Blas de Durana, apercibe de inmediato el toque femenino en el ambiente presente en la casa. Los cuadros colgados en las paredes,  colocados de forma simétrica alrededor del cuadro principal de la señora de la casa. El espejo situado de  tal manera que se reflejaba  el cuadro principal, que prevalecía  en la estancia, estaba colocado encima de la chimenea.  Las flores puestas en jarrones son  frescas, silvestres, pero cortadas y colocadas con sumo cuidado, lo más modesto resalta sobremanera en ese ambiente hogareño. En medio de la habitación una lámpara de gas de cuatro globos, cuelga del techo, con lágrimas de cristal de roca que penden de los brazos de los soportes principales, así como unas cuentas más pequeñas del mismo cristal, enganchadas debajo de los mismos globos; se adivinaba la luminaria  que por la noche se daría en  la sala de visitas. Ahora la luz solar era magnífica y entraba por un ventanal de la habitación. Un  piano estaba en un rincón con papel pautado con unas anotaciones a lápiz. A alguien de la casa le gustaba componer… A Durana no se le escapaba de quién podía ser…

  • -Buenos días – dice la señora Dolores, dirigiéndose a Durana.
Durana queda sorprendido, Doña Dolores entró en la habitación siendo así que la luz del sol queda a sus espaldas, enmarcando la luz,  su figura  en una áurea irreal que hacía resaltar su figura. 

  • -A sus pies señora – Dijo Durana, inclinando a la  vez su cabeza. – Su esposo Don Guillem  ha tenido que salir un momento y me ha dicho que  enseguida estará aquí lamento que las presentaciones no las haga el mismo en persona. Soy Blas de Durana, Coronel de Artillería compañero  de promoción de su esposo.
Dolores de Plandolit, le mira entre curiosa y divertida, viste a la moda, falda con miriñaque (con pequeño salva infantes) y polisón, bollonado en la espalda; utiliza, en su ropa, tonos muy claros. Colores blanco,  crema, y pespuntes amarillos, el cuerpo ajustado, con breve cola, y tableado por la parte de delante. Un generoso escote, propio del  tiempo veraniego, adornaba su figura.  Doña Dolores es realmente hermosa. Su cara es  de rasgos finos, nariz pequeña, con ojos grandes de color miel,  y labios sensuales. Peinada a la moda de la época. Cabellos en alto, con tirabuzones laterales y recogidos por atrás en un moño trenzado. El cabello de la dama era de un color rubio  oro viejo. Durana ha quedado sorprendido  con la imagen de la mujer…
.Doña Dolores se dirige hacia él ofreciendo su mano a Durana
  • -Lo sé, lo sé.- dice doña Dolores-  Mi marido ya me informó de su presencia en  nuestro hogar, y es usted persona a la cual mi esposo ha hecho mención en esta casa en más de una ocasión.  Nos alegramos de que esté aquí.
Durana está un poco confuso ante la seguridad de Dolores… y dirigiéndose a ella…besa su mano, y solo acierta a decir…

  • -Que casa tan bonita tienen ustedes – balbucea  Durana-

  • Le gusta?...- inquiere Dolores- A mi marido, no tanto,  prefiere la otra casa, la que tenemos en Ordino, en Andorra, incluso le gusta más  la de Barcelona que esta…; A  mi personalmente me gusta más esta de la Seo, es muy adecuada, confortable, precisamente,  ahora en verano, para nosotros, y  nuestros hijos. Aquí son felices

  • Me hago cargo -dice Durana- La luz, la decoración…por cierto… de todos modos he de decirle que una vez que la he conocido el cuadro de su retrato no hace le justicia, si me lo permite decírselo.
 Doña Dolores sonríe….

  • -Ya me dijo mi marido que  usted es un  lanzador  de piropeados  nato.     Gracias de  todos modos             
En ese instante entra Don Guillem acompañado de un sirviente al cual le daba instrucciones. Sonriente se acerca a su esposa, dándole un beso…

  • -Hola querida. Espero que hayas rezado mucho. ¿Ya se ha presentado ese bribón de Blas?...
 Todos sonríen la chanza. Durana se dirige a Don Guillem de Plandolit:

  • -Si llego a saber esto, - dirigiendo su mirada a doña Dolores- me hago asiduo visitante de tu casa mucho antes.

  • Por eso no te había invitado hasta ahora. –le responde Guillem- Por cierto  te quedarás a comer con nosotros, hoy  tenemos un menú propio de la tgierra. Te gustará.
 Dolores se dirige a ambos:

  • -Pues muy bien…Voy a dar instrucciones de que tenemos un invitado más; avisaré a los niños de que se comporten. Cuando están aquí  en la Seo abandonan las buenas costumbres.                  
Doña Dolores se dirige a la cocina, dando aviso a los niños de que se porten bien…ahora, estos, se encuentran jugando en un patio de la  parte de trasera de la casa, hasta ahora  no han incomodado en nada, en el transcurso de la visita de Blas. Después Don Guillem, y Durana visitan las cuadras, comentando las características equinas de dos caballos de raza andaluza que utilizan para enganchar la calesa que utiliza Dolores.  La calesa  necesita de un solo caballo, el otro ocasionalmente lo monta, Guillem, que recordando  las aficiones equinas de su amigo desea su opinión  para escoger el más adecuado para el enganche. Está presente el cochero, atendiendo a las instrucciones de su patrón.  La calesa la usan para  trasladarse a La  Seo, o para paseare por sus alrededores. Mientras la baronesa prepara la mesa, a su alrededor sus cinco hijos, que incordian a su madre, preguntándole eso y aquello sobre quién es el invitado.
Don Guillem acompañando a Durana entra en el comedor. Blas  queda sorprendido con la presentación   de  la mesa, exquisita. Totalmente preparada para ocho comensales. Los cinco niños están formados en fila perpendicular a la mesa ante  en la puerta de entrada del comedor, casi en parada militar. Durana se sonríe, y los niños, uno a uno le van saludando, dándole la mano y los buenos días,  a  la  vez que se presentan diciéndole  su  nombre.  Durana ha quedado halagado ante este detalle de cortesía familiar. Una vez terminada la comida se despidieron a la puerta prometiendo venir en próximas ocasiones.
A partir de ese primer encuentro, Durana procuraba acudir asiduamente a la casa de los Plancdolit, lo hacia en cuanto podía y procuraba siempre quedarse a comer. Un día tras otro. Blas lisonjeaba a doña Dolores, contándole chanzas y chascarrillos… Durana atendía a cualquier rincón y detalle en toda la casa a veces parecía que se extasiaba con cualquier rincón en  que  las manos de Dolores lo hubiesen tocado.
Durana iba y venía al hogar de los Plandolit cada vez que el servicio de armas se lo permitía. Aquel día era la enésima visita. Entró con familiaridad, saludando al servicio, a los niños que ya llamaba a cada uno por su nombre; una sonriente doncella lo condujo a la sala de visitas como de costumbre. Desde allí veía el comedor…El mobiliario es del mismo estilo que   los de la sala de visitas; en la mesa comedor veía la fina mantelería de lino. Vasos de cristal de Bohemia, centros de frutas acordes a la temporada de verano.   Y flores silvestres…                                                                                  
Doña Dolores saluda a Blas…

  • Hola Blas… supongo que hoy se quedará a comer…Guillem no tardará, está en palacio con el obispo.

  • -Un placer doña Dolores…un placer…

La Comida

  • -Verá Blas…-comenta Dolores-  hoy para comer  tenemos  una pequeña muestra de “trinxant”, que es un plato típico de la Cerdanya propio del invierno, pero que en honor a  usted Durana le hemos preparado  una degustación, está hecha a base de col triturada con añadido de panceta virada  bien tostada, presentamos  la comida  a modo de roscón en cada plato. Las ensaladas, son más propias del verano y van  acompañadas de embutidos…De segundo conejo con setas fredolics. Todo ello regado de buen vino francés, frió, un “premier” 1855 del Rosellón. De postres contamos con helado de vainilla.  ¿Qué le parece?...  

  • Señora que me va a parecer…Un sueño…
Después en la sala de visitas se sirvió café y licores del país. Fumando, ambos caballeros, buenas panatelas cubanas. Todo transcurría con normalidad, hasta que Durana empezó a soltar una verborrea cuartelera referida a las mujeres en general… Guillem procuraba no escanciar excesivo licor en el vaso de Blas…aunque este no le importaba, ya que se o procuraba  el mismo…
La comida junto al vino, licores, el ambiente distendido hizo que, Blas de Durana, gustara más de la cuenta de los espirituosos, y lentamente fuera perdiendo las más  elementales buenas formas y  educación. Blas habia adquirido un confianza no merecida…. Ahora miraba a  Doña Dolores, insinuándose de forma un tanto  libidinosa. Esto se había convertido en algo desagradable para todos. Molesto, harto de las impertinencias, Guillem le hizo salir de la salita,  por  razones obvias, preocupado por el mal ejemplo que se estaba dando  a  sus hijos. Durana había perdido la compostura, levantándose a requerimiento de Guillem, aún así se dirigió a doña Dolores, manteniendo el tono provocativo, soez y cuartelero lanzando miradas al escote de la  dama.

La agresión verbal,  La ofensa

Ella, Dolores, se sentía ofendida e incómoda ante el descaro de aquel hombre, miraba a su marido con ojos llorosos, al tiempo que  alejaba de la habitación a sus hijos... Por su parte de Guillem, se encontraba agobiado. Decidió echarle fuera de su casa, a aquel truhán, que tanto le había sorprendido y disgustado. Y la bebida no le excusaba de nada. Blas, moviéndose despacio con una risa burlona en su rostro , hasta parecía tanto alegre,  dándose cuenta de la situación, Durana, se despidió indicando que deseaba verles a de nuevo, a todos. Doña Dolores no salió a despedirle, se ocupó de que sus hijos no se movieran de  la parte trasera de la casa, quedándose en su patio de juegos.
Don Guillem de manera fría lo despide, Acompañándoles a la puerta…le dice:

  • Durana…no lo entiendo, eres una bestia maléfica, sabes que tu comportamiento es inconcebible. En mala hora te he traído a mi casa… Mi esposa y yo estamos muy molestos,  y más que asqueados de tu persona… no nos merecemos esto. Lamento muchísimo que hayas venido. Por favor regresa de nuevo al cuartel y no hace falta que vuelvas más a esta casa. Ya daré cuenta de ti a tu general…puedes estar seguro…hasta ahí podíamos llegar…¡ Fuera!..
Blas de Durana sonrió. Maliciosamente. Llevándose la mano al ala de su sombrero le dio una ligera palmadita a modo de despido. Dio la espalda a Guillem, y tarareando se fue para el Paseo Principal de la Seo de Urgell, en dirección a su acuartelamiento. A Durana le iban pasando, lentamente, los efluvios del alcohol. Pero no podía dejar de pensar en aquella mujer. En Dolores, su escote,  su figura le tornaban  fuera de sí, la bebida era su refugio... Tenía que volver a verla antes de que retornara a Barcelona.
Al día siguiente Blas de Durana, alquiló un coche de caballos tipo cupe de dos plazas, de caja cerrada y ventanas con cortinajes. Tirado por un caballo se dirigió a los alrededores de la casa de los Plandolit. De acuerdo con el cochero,  al cual ha recibido instrucciones  para así poder el mismo, desde el coche, acechar a Doña Dolores de Plandolit. A los pocos días, Durana,  sabe su recorrido habitual, donde compra, a que iglesia acude., con quien habla… La observa en la distancia siempre que puede. Cuando no… en las mismas calles de la Seo se le acerca con simulada cortesía, y Doña Dolores le rehúye como puede. Le da medo contárselo a su esposo, sabe que tiene un pronto y podría causarse una desgracia.
Pero  en el  vecindario se dan cuenta que algo extraño ocurría en los alrededores de la casa de los Plandolit. Les extraña ese coche que tantas veces pasa y traspasa por delante de la casa de sus vecinos mas respetados, deteniéndose, y el cochero inamovible.  Dan aviso de atención y cuidado a  la  baronesa a través de criados, ó, directamente según el grado de conocimiento personal que tuvieren para con ella. Respecto al cochero y al personaje del interior del cupe le comentan su aspecto. Doña Dolores anda muy preocupada con esa persecución. Conoce  quién está tras este hostigamiento personal, casi invisible. La baronesa guarda silencio. Dolores no quiere contarle la situación…ruega al Cielo que Guillem no se entere y cometa una locura…
 Durana sabe cuando Dolores puede estar sola en la casa. Son las 10 de la mañana. Es uno de esos días en que Guillem de Plandolit ha salido de la casa, tiene que despachar en el palacio obispal. Los niños han salido a pasear con un criado por el cercano campo.  Acude Durana, de manera artera, a la parte posterior de la casa. Entra… y se dirige hacia el interior, no hay nadie. En  la cocina se oyen  ruidos, es el trasiego habitual de la casa. Está solo,  sube las escaleras que dan al piso superior. Mira, con cuidado disimulo, el interior de las habitaciones que encuentra a su paso, procurando no hacer ruido. Llega ante la puerta de doble hoja de una habitación en la que se encuentra ligeramente entreabierta una de ellas, la empuja,  abre un poco más y ve a la baronesa que está mirando unos vestidos colocados encima de la cama, sin duda anda escogiendo uno de ellos. Blas de Durana entra despacio en la habitación, admirando a Dolores que lleva un salto de cama largo y discreto pero que sin duda le  enmarca y trasluce su figura a través de la seda.  Dolores se vuelve y tiene un sobresalto, pero sostiene el grito que naturalmente le salía de su garganta. Ve a Blas de Durana frente a ella… Este no la deja hablar…

  • ¡Dolores! Estoy loco por ti.  El amor que siento es tal, que ya se que cometo un desatino! …¡Te amo! Se que soy correspondido. Tú también me amas. Lo sé¡¡ Abandonaré la milicia, todo lo haré por ti. ¡Vayámonos de aquí!, te haré feliz, y nada te faltará. Quiero que seas mía. para siempre. Deseo acariciarte amarte intensamente…tu cara… Tu cuerpo... – Durana jadea entrecortadamente…y se acerca a Dolores…
Dolores de Plandolit queda perpleja, no tiene miedo, pero sí una furia incontenible…

  • ¡¡Pero que dice usted desgraciado!!! –dice Dolores- Si mi marido lo encuentra aquí le mata.!! – y muy despacio arrastrando cada palabra.. le dice…- ¡Fuera, fuera… maldito patán!! –Coge el atizador de la chimenea de su habitación, y amenazante, va directamente e intenta golpear a Durana-  ¡Fuera, márchese de mi casa!… o ahora mismo me pongo a gritar, alguien vendrá en mi socorro…!!! Maldito seas!!... ¡Socorro! Ah mí! ¡ Socorro!! – Durana hace un respingo saliendo fuera de la habitación, la baronesa corre tras él…-
 Blas  se asusta. No esperaba una reacción tan fiera…

  • -¡Me rechazas, y además me amenazas… Dolores te lo digo te amo con locura. Esto  no quedará así. ¡Te lo juro.!!!
Sale  Blas de Durana de la casa… corriendo sube al carricoche que le está  esperando  y le dice al cochero,-

  • Al galope, maldita sea.-A galope tendido el cupe se aleja de la casa. -
Dolores cae sentada  en una silla, totalmente agotada y con nervios contenidos. Por   los gritos, alguien del servicio acude a la habitación…

  • ¡ -Señora, señora!! que gritos!, pasa algo?... – le pregunta una doncella del servicio- Señora, se encuentra bien ¿?....
 Dolores ya repuesta del susto, indica a su doncella.

  • -No ha pasado nada; de los gritos tú no has oído nada, ya daré cuenta al señor de todo, pero tú nada de nada  ¡a nadie. Chitón!
La doncella mira fijamente a la señora, asiente con la cabeza con ojos asustados y se retira.
A media mañana regresa Guillem a su casa. Su esposa lo espera en la sala de visitas, aquella donde está su retrato. Los niños. Ignorando el drama  andan correteando en el patio posterior de la casa. Dolores mira a su marido…

  • -Guillem he de explicarte un tema muy delicado. Cierra las puertas, es muy grave

  • -Mira Dolores no me asustes. Vengo de ver al Copríncipe y estoy preocupado por varios temas….. ¿Te encuentras mal ?... Pasa algo con los niños?...

  • -No, ni estoy enferma, ni a los niños no les ocurre nada. El sinvergüenza de Blas de Durana se ha colado en casa, ha entrado en nuestra habitación proponiéndome lo que no tiene nombre, y declarándose  en no se que de amor… Mira… contándolo ya me siento avergonzada.

  • -Pero… será posible?... Como se ha atrevido. Ahora mismo voy al cuartel y la vamos a tener gorda. A este le pongo yo a caldo, ya le dije que no volviera nunca más. -Se dirige a un mueble armero y coge su pistola de reglamento…-
Dolores mira a su marido y se asusta, y con lo ojos llorosos, le suplica:

  • -Mira Guillem no hagas nada, casi he estado a punto de no decirte nada, conociéndote…piensa en nosotros, en nuestros hijos, en todo. Un sinvergüenza como este no puede romper una unión como la nuestra. Creo que .Tienes medios como para, discretamente, hablar con superiores y promover un traslado lejano, un destino que lo aparte de nuestras vidas.
Guillem, anda por la habitación arriba y abajo, mascullando terribles maldiciones ininteligibles… Guillem mira a su esposa, y…

  • -Puedes… digo puedes, tener razón. Una cosa si te aseguro. Las vacaciones han terminado, prepara el equipaje, cierra la casa y volvamos a Barcelona.

  • Guillem. Gracias mi amor, mil veces gracias, se lo que te cuesta, esta situación y tienes razón ¡Volvamos a Barcelona!...

La ayuda del Co Príncipe de Andorra
Como fuere que Guillem de Plandolit tenía mucho trato y comunicación a nivel de estado con el Obispo de Urgell y  Coprincipe de Andorra, a la sazón Dn. Joseph Caixal i Estradé, que  ambos se dispensaban una excelente amistad.  Sin olvidar que por aquellos días por la parte francesa, el Coprincipe de Andorra era Napoleón III el Emperador. Guillem de Plandolit,   a menudo debe de visitar el palacio obispal para dilucidar diversos temas políticos, relacionados con el vecino país y su cargo de síndico.  Aquel día pide un favor al obispo…

  • -Eminencia… Dn. Joseph,- dirigiéndose Plandolit al obispo-   Hace ya varios años que trabajamos juntos y creo interpretar que ambos nos profesamos una amistad, y amparándome en ella quiero explicarle una cuestión particular que ciertamente me tiene muy preocupado. Y además os pido consejo, sobre el asunto.
Don Joseph Caixal, le mira un tanto sorprendido. Su colaborador nunca le  había  solicitado  nada, su rectitud  era proverbial. Dn. Joseph le dice…

  • Ya sabes Guillem, que este Obispo, además  es un cura… vamos un sacerdote, y por tanto, aunque no me  lo pidas, para mí lo que tu me digas es ya  un secreto, ahora mismo.
Guillem, se emociona,  casi se le saltan las lágrimas, no esperaba menos. Plandolit le cuenta la situación en relación a su compañero de promoción el coronel Blas de Durana, al cual el Obispo le conoce por diversas cuestiones debido al protocolo militar en relación a la Seo y  el Obispado. A continuación, Guillem, desgrana el drama al Obispo; añadiendo,  que él mismo ha hecho averiguaciones he investigado, ayudado por vecinos y gentes del pueblo, que, a menudo,  un coche cupe, ha estado en varias ocasiones frente a su casa, que el malcarado ha entrado en su casa y en las habitaciones de su esposa. Guillem desmenuza la angustia, suya y la de su esposa, que ambos han padecido.
El Obispo Caixal,  detiene  a Guillem en la explicación del asunto  con un gesto de su mano alzada.

  • -Mira Guillem el asunto es grave. La consulta, y el consejo que me pides   es de agradecer, ya que tu buen tino, te ha librado a ti,  a  tu esposa,  familia, y a este Obispado, de un drama y problemas sin cuento. Verás… Durana es un Coronel con mando en tropa, en plaza fortificada. Por tanto cualquier cosa que emprendas, denuncias, jueces… puede ponerse  en entredicho a ti mismo, e inclusive a Doña Dolores. El corporativismo, que tú conoces bien, defenderá al militar aunque sea con falsos testimonios. Y todo por el hecho de ser un militar al igual que tú, y el asunto, mal que te pese, trata de de mujeres, de faldas, vamos.  Además, no puedes mover hilos, presentando acusaciones sin toparte con algún compañero de armas que  informará, sin dudar, a Durana. Así que esos  contactos e hilos los moveré yo mismo. Este Coprincipe aún no ha solicitado nada al gobierno de España, ni a funcionarios de Su Majestad Isabel II.  No te preocupes. Haré que a ese…ese… señor, lo manden o bien al norte de África,  a Galicia,  o a Cuba que son destinos bien alejados.

  • Eminencia…Señor Obispo, no se como os lo podré agradecer – dice Guillem a Dn. Joseph, arrodillándose y besando el anillo obispal -
A la mañana siguiente La familia  Plandolit, esposa  e hijos…además del servicio dejan la casa de la Seo para dirigirse a Barcelona. Las caras graves  del matrimonio contrastan con la alegría natural  de sus hijos ajenos a los problemas de la familia.
Ahora se ha sabido que  Durana, a través de gente pagada,  vigilaban   la casa de los Plandolit, ya sabe de la marcha precipitada de la familia. Le corroe el alma ver que la  mujer que persigue  se aleja. Se pone manos a la obra. Su familia tiene muchas influencias   en los estamentos militares, le ayudarán. Solicita un cambio de destino de la Seo de Urgell a Barcelona, para dar servicio en cualquier cuartel de línea, en cualquier regimiento, aunque ello le signifique unos emolumentos inferiores. Le da igual, quiere ir de inmediato a Barcelona. La familia intenta su traslado pero ya los “hilos” en contra de Durana se han puesto en marcha, Recibe un oficio, con una nota al margen… en la que le indican que acepte el traslado so pena de ser arrestado, por comportamiento deshonesto…Su familia nada pudo evitar a pesar despachos que la influencia familiar de Durana.
Todo ello había llegado a manos del  Capitán General de Cataluña a través del Coprincipe de Andorra, además  el general se entrevistó con Plandolit,  en privado,  entendiendo que las peticiones que se le hacen están más que justificadas. El Copríncipe tiene contacto directo nada más ni nada menos que con el Emperador de Francia. Poca broma con ese asunto. Recibió Durana la orden urgente  de traslado que es,  casi,  como un destierro, a la Ciudad de  Lugo.  El viaje que debe de hacer para llegar a Galicia pasa ineludiblemente por Barcelona. Otros compañeros le informan que lo están  vigilando;  también le han avisado que el Capitán General y Guillem de Plandolit,  tienen que ver con todo lo que le ocurre y de ese traslado forzoso a Galicia. No puede acercarse para nada a la calle Unión, que es donde se ubica la casa  de los Plandolit. Le detendrían.
Desesperado, sabe que su alejamiento puede ser por años…antes quiere ponerse en contacto con Dolores…por lo que  Durana consigue hacer llegar un mensaje  mediante un golfillo malcarado, previo pago,; este  consigue   acercarse, muy   rápido, a la baronesa de Senelles. Aquel día doña Dolores va acompañada de una amiga…  y  es acometida en plena calle  y le dice de palabra:

  • -De parte del Sr. Durana  que le diga: “Este desprecio y traición que me has causado me lo pagarás con tu vida.”                                                               
El pillete sale a la carrera  -Doña Dolores nada comenta ni a su amiga, a la cual le pide silencio,  ni en su casa.- Olvidar es lo que desea. Hay demasiada gente involucrada. Pero la pobre mujer anda trastornada…
La familia Plandolit ya en  su casa de Barcelona, intentan olvidar lo acontecido, en la Seo primero…y  la baronesa en Barcelona después. Suplen la angustia con reuniones, obras de beneficencia, fiestas de sociedad, y la ópera. Melómana le  fascinaba la música a la baronesa. Guillem de Plandolit, cree que el cambio de ambientes y distracciones harán que su esposa se tranquilice, ya que la ven  muy nerviosa después de los sucesos.
Lo que más les agradaba, tanto a Guilem como ha Dolores, era el “bel” canto, ambos eran entendidos reconocidos y, sin duda, el Gran Teatro de Liceo les aguardaba en su palco. Han pasado ya unos días, todo parece tranquilo, nadie sabe nada de Blas de Durana. El viaje que  este debe de acometer  hasta Galicia son  más de 1000 kilómetros mediante omnibus y demás medios de tracción animal, se tardaba de entre 15 a 25 días en llegar a destino. No le permitieron utilizar los ferrocarriles.
Pero aquel día Blas de Durana no partió para Galicia. Hizo el disimulo de irse, y a la altura de Molins de Rey bajo del coche ómnibus de tiro con dos percherones,  que le conducían hasta otro punto de postas. Fuera del ómnibus  se dirigió a alquilar un landó  con cochero y volvió de nuevo a Barcelona.  Su obcecación por la venganza en su amor le  enfebrecía,  le llevaba a cometer mentalmente las peores fechorías en el cuerpo de aquella mujer. En Barcelona, medio se escondió en una posada de la calle Quintana, calle discreta y pequeña, que enlaza las principales vías de Portaferrissa y Fernando. Muy cerca del Gran Teatro del Liceo. Embozado y gorra calada pululaba cerca del palacio de la Baronesa…
El día 20 de Junio de 1855, en el Liceo se iba a representar una obra wagneriana: Tannhäuser. El lleno del todo Barcelona, se sabía de antemano, iba a ser completo. Las entradas y abonos estaban agotados. Las señoras con sus mejores galas y los caballeros de frac como era preceptivo en esa noche de gala, acudían al teatro, la mayoría  de ellos en coches de tiro.
Las Ramblas de Capuchinos estaban abarrotadas de público que rodeaban  la entrada principal del Gran Teatro del Liceo. Las luces de gas ayudaban a un  espectáculo gratuito para las gentes, dado que  aquello merecía su máxima atención…                                                                                       
Se decían unas a otras: – Mira por aquí vienen los Godó-  , ó, -No ves?...  Ese es el landó de los Puig Martí. – y  -…mirad los señores condes de Güell…   - Ah ¡  es el Capitán General, y su esposa- -Que elegante la señora marquesa de Comillas. Así iban desgranando el efecto personal que recibían,  dándose  información unas personas a otras, admiraban el oropel de esos “superiores”,  y dferentes personajes que aquella noche se dirigían al Gran Teatro.
Blas de Durana sabía, con toda seguridad, que su bella amada acudiría a escuchar el drama de Wagner. Hoy tenía que ser el día de su venganza. Sale de su pensión y embozado con gorra ancha se acerca a casa de los Plandolit.

El asesinato.

Aquella noche, wagneriana, se reúnen, primero en la casa de los Plandolit un reducido grupo de amigos, y desde allí deciden ir a pié, como siempre lo hacen la baronesa de Senelles y su esposo, hasta el Liceo. La distancia es relativamente corta unos 50 metros de su casa al Gran Teatro. Salen de su casa  con el grupo de amigos, entre bromas y veras, y a la altura de la callejuela de Las Penedidas, Blas de Durana saltó encima de aquella pobre mujer, como una fiera, con un cuchillo de monte en la mano, sin mediar palabra se abalanzó sobre la baronesa y como un poseso empezó a acuchillar a aquella  que consideraba como suya. Dolores casi no pudo emitir un grito.
El asesino apenas veía nada a su alrededor, iba con la mirada extraviada andaba despacio  por la calle de la Unión dirección a las Ramblas, con las manos ensangrentadas. Las gentes se apartaban de él como si fuera la peor de las alimañas.
La pobre entró sin proponérselo por “la Puerta de Tannhäuser,- que como dice el libreto de la obra- era hora de morir.”
El tumulto que se organizó fue tremendo. Los espectadores que iban al Liceo, fueron de inmediato hacia la calle Unión, a recabar información, que era comunicada de inmediato a los asistentes que estaban sentados ora en platea ora en los palcos, que se levantaban y urgían marcharse de allí, no fuera que fuesen anarquistas los atacantes.
Todos los asistentes ya sabían que la asesinada era Doña Dolores de Parrella y de Plandolit, baronesa de Senelles. Muy conocida en la Ciudad.
El asesino se entregó de inmediato a los guardias que estaban por los alrededores. No opuso resistencia alguna. Solo repetía:

  • -Yo no podía vivir sin ella. Mi acción es terrible, es un acto sin apelativos, inicuo. Pero la pena de no tenerla conmigo hace que ya no puedo ni con el aire que respiro. Sé que pronto me reuniré con ella…
Las autoridades tomaron la decisión de sumariar de inmediato a Blas de Durana, por la vía de la justicia militar, tal como era preceptivo. La familia se movilizó y encontró excelentes abogados para la defensa de  Blas, que promovieron el hecho de la eximente de locura transitoria final. Pero la premeditación, el ocultamiento estudiado del agresor, la saña, la alevosía, fueron la suma que hizo rechazar la eximente de trastorno  al Consejo de Guerra  que le juzgó, condenándole a muerte en primera instancia.
Elevada la sentencia  al Tribunal Supremo para  la petición de revisión de juicio, este confirmó la sentencia del Consejo de Guerra, por vía de urgencia.
El reo Blas de Durana convicto y confeso fue conducido a las mazmorras de la Cudadela de Barcelona, a la espera que se señalara día y hora para su ajusticiamiento.
La familia de Durana, madre, hermanos, parientes, personas piadosas, elementos religiosos que eran cabezas de sus órdenes, militares, y también, algún intelectual no estando conformes con la pena de muerte, movieron todos sus contactos, para que llegase la conmutación del castigo final   por otra de cadena perpetua. Se tramitó por vía de urgencia la solicitud de substitución de esa pena, directamente, al Consejo de Ministros. O´Donnell lo denegó.
Entre los  días 12 al 13 de Julio de 1855 entraba en capilla Blas de Durana para que en 24 horas fuese ajusticiado por medio del garrote vil.
Blas de Durana estaba conforme con el resultado de la denegación de indulto. No se veía encerrado a perpetuidad en un castillo militar, pensando a todas horas en aquella mujer y en los males que había causado. Sí.  Aceptaba su muerte con tranquilidad. Tan solo tenía un temor y angustia: morir  por el garrote vil, o ser ahorcado. Para un militar ambas muertes eran ignominiosas tanto para el reo como para la familia. Pero la primera, el garrote,  era una auténtica tortura. Lo sabia porqué había presenciado varias ejecuciones, como piquete. Pidió a sus abogados que insistieran en  ser fusilado;  al tiempo solicitaba  poder organizar una cena con varios amigos, y compañeros de promoción y arma la noche antes de la ejecución.

Condenado a muerte, por Garrote Vil

El tribunal del Consejo de Guerra se negó en redondo a las peticiones del reo. Poca broma
Blas de Durana aceptó otorgar testamento de sus bienes ante notario. Consiguió despedirse de algún que otro compañero de arma, también de su familia, madre, hermanos…
La última noche la pasó con el oficial de guardia, y con dos sacerdotes o frailes, probablemente hermanos de la Buena Muerte, ya que era costumbre que los condenados fueren asistidos espiritualmente  en los últimos momentos por esa hermandad, antes de ser ajusticiados. Blas de Durana se despidió de ellos y dijo querer dormir. Se acostó en su celda, siempre vigilado por un oficial.
Fuera de la Ciudadela se levantó el patíbulo, a fin de que el público pudiera asistir a la ejecución. Habitualmente el cadalso era el mismo que se utilizaba  para otros ajusticiamientos.
Colocaron el artilugio del garrote, que se sujeta en el suelo por medio de tornillos, ya que es una pieza troncal  de madera cuadrada, y un justo asiento para el reo. En la parte superior unas guías para colocar los hierros del garrote. Todo ello con  el fin de que no se moviera por los espasmos de ajusticiado. Probaron y colocando el garrote vil, la pieza de  hierro que rodea el cuello del reo, y que por medio de un tornillo posterior, se apretaba, por la parte donde se sostiene el cráneo y la columna vertebral, hasta producir la muerte del reo por la dislocación  de la  apófisis de las vértebras  axis. Horrible muerte, que nunca es de inmediato y las agonías pueden durar hasta 20 minutos, entre horribles gritos, aullidos y contorsiones del condenado.
Blas de Durana, que había asistido a más de una ejecución no estaba dispuesto a pasar por este calvario. Morir sí, con garrote no. Aquella noche aparentaba dormir, y al parecer algún visitante, ó, probablemente algún compañero de arma le pasó un veneno (cual ¿...)… y lo había ingerido, mientras simulaba un sueño profundo, para sorpresa de los guardas, que pensaban en que la tranquilidad del condenado era algo sobrenatural.
A las cuatro de la mañana, acude la comitiva a despertarle. Son: un representante del Tribunal, el General de la Ciudadela, un noble, el médico, sacerdotes y el verdugo incluido, todo  para  el trámite de comunicarle su ejecución mediante garrote vil, señalarle el delito cometido por el cual es condenado a la pena capital además de indicarle  que el gobierno había rechazado su petición de indulto.                                                                                                                
En el exterior ya se habían  reunido  gran cantidad de espectadores, impacientes y nerviosos ante el tétrico patíbulo y su instrumento de muerte-tortura, para asistir a la ejecución de un reo.
Intentan despertar a Blas de Durana, pero de inmediato se dan cuenta que está muerto, el médico acude cerca del condenado y  la certifica:

  • -Esta muerto. Con seguridad la muerte se ha producido por ingerir veneno. La saliva verdosa que babea así lo avisa…  Señores tenemos un grave problema…Haber que se hace con los espectadores…
Las gentes que están a la espera, empiezan a preguntarse porqué de la tardanza, la ejecución lleva ya un retraso de casi una hora. Eso no es normal. Por fin encima de cadalso sale un oficial del ejército, y dice a la muchedumbre a voz en grito:

  • -¡ Oid, oid, escuchad !!! He de comunicar que el reo Blas de Durana se ha suicidado en su propia celda. Por tanto no tiene motivo la ejecución. ¡!...
El público queda sorprendido, las murmuraciones se hacen cada vez en tono más alto…
Las voces se elevan, y se genera un ambiente hostil ante el cadalso. Los jueces y los militares en el interior de la Ciudadela empiezan a preocuparse, una rebelión ahí frente a las puertas, podía ser muy grave para todos. Los espectadores se han quedado sin el espectáculo macabro.
El populacho sigue en su actitud belicosa…..

  • -¡!Seguro!!!  que no lo han envenado, seguro que ya está en Francia… -Otros: - Ellos mismos se lo han cargado para evitarle la deshonra de verle en el garrote.

  • -No!!!  Seguro que lo han dejado escapar.

  • -¡!!Vayamos a la puerta de la Ciudadela, que la abran, veremos que ha sucedido ¡!

  • -Co n seguridad entre “militarotes”!!  anda la cosa, y seguro que lo han dejado escapar.                                                              
El descontento general llevaba a comentar que Durana estaba vivo, y lo del envenenamiento era falso de todas maneras.
En el interior de la Ciudadela toman una decisión, macabra si cabe, pero al fin y al cabo era una solución para calmar las turbas soliviantadas.

 Un muerto ejecutado por garrote vil.

La puerta de la Ciudadela se abre. Sale una sección de soldados que despeja los alrededores del cadalso. La gente guarda silencio. Un silencio espectral. A continuación cuatro presos actuando como piquete funerario llevaban el cadáver de Durana encima de un catre  a hombros.
Trastabillando, un poco, los presos subieron  los 14 escalones conducentes al patíbulo llevando a su cuesta el cadáver de Durana. Sentaron en la silla del garrote, al reo muerto, ataron sus pies al troncal de la silla, y las manos detrás de la misma. El verdugo, miró a las gentes, levantó un poco la cara de Durana; no le colocó ningún trapo oscuro que le ocultara el rostro cadavérico, le ajusto el collar del garrote, se dirigió, lentamente, a la parte de atrás de la silla y accionó el tornillo,  dio 2 o 3 vueltas,  hasta romperle el cuello, pero en esta ocasión sin pataleo, ni gritos del ajusticiado.
En fin… la muchedumbre se calmó, dándose por satisfecha, y comentando que a saber que habría pasado si no llegan a protestar airadamente. Se había dado garrote vil a un muerto. El tribunal se tranquilizó, los militares de guarnición también. Se había hecho justicia,
Los Plandolit, los Senelles,  tuvieron distintos destinos… Pero estas ya son otras historias.

N.A.-   Esta historia se ha extraído de revistas antiguas  hemerotecas, libros de la época, y conversaciones con vecinos y conocidos conducentes a poder  confeccionar  la vertiente histórica. Siendo así que  los  personajes  no son ficticios, sino  auténticos, tanto  sus nombres como  profesiones.  También son verídicos  los  hechos acaecidos  y  los lugares donde se desarrolla la historia. Se ha   ampliando la teatralidad en los protagonistas, pero sin quitar ni un ápice la de los tempos, tanto en la   desgracia de una  familia y la  truculencia  real del relato. Con ello se ha tratado de demostrar, en pinceladas, el ambiente histórico en que se mueven los personajes en el siglo XIXa. También se resalta  el nivel de incultura  que fomentaba la barbarie que había   en aquella España del siglo XIX. De todos modos, puede extrañar el desenlace, y  para explicar la actitud de las gentes propongo: mézclese en un “tarro imaginario”: las corridas de toros, la religión,  costumbres,  ritos y  penitencias, el culto a los muertos, las supersticiones,  las guerras carlistas que toda la nación padeció, más  la pobreza…resultando el  embrutecimiento de las masas sin paliativos….. Por tanto las secuelas se habían creado antes, ahora…. agítese bien y tenemos una  conclusión: El porqué de una ejecución  de un reo muerto por suicidio y  ajusticiado de nuevo  ante la muchedumbre, que pedía sangre y truculencia. De todos modos 80 años después este embrutecimiento bárbaro aún estaría presente con una guerra civil. Pero esa sí que es otra historia…

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